Mazda CX 5 SKYACTIV

El Mazda CX-5 simboliza la evolución más reciente del Jinba Ittai, la sensación de unidad entre el conductor y su vehículo heredada del legendario Mazda MX-5. Es el primer vehículo de Mazda que incorpora todas las nuevas tecnologías SKYACTIV –desarrolladas para crear vehículos ligeros más eficientes, divertidos y respetuosos con el medio ambiente– y abre el camino para toda una nueva generación de modelos Mazda.

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Se ha desarrollado utilizando un enfoque revolucionario muy característico de Mazda en todo lo relativo al diseño, la ingeniería y la fabricación. El equipo de desarrollo de las tecnologías SKYACTIV ha resuelto de forma brillante objetivos aparentemente contradictorios y ha desarrollado una gama de motores, transmisiones, carrocerías y chasis que ofrece a los clientes un nuevo nivel de prestaciones. 

También recoge los frutos de la estrategia de reducción de peso de Mazda. Con el fin de reducir el peso de los modelos de nueva generación en 100 kg, los ingenieros han buscado exhaustivamente cualquier posibilidad de optimización, siempre con el objetivo de mejorar la rigidez y la seguridad. El Mazda CX-5 es un vehículo sumamente seguro: además de su excepcional seguridad pasiva, conseguida gracias a un completo rediseño de la carrocería y del chasis dentro del programa SKYACTIV, incorpora sistemas de seguridad activa inéditos en su segmento. Y, por si fuera poco, ofrece al conductor un extraordinario campo de visión. Este es apenas un esbozo del diseño inteligente del Mazda CX-5.

La nueva imagen de marca de Mazda se basa en su innovador lenguaje de diseño “KODO, alma del movimiento”, con su atrevido frontal y un nuevo motivo en forma de ala que atrae la atención hacia la parrilla de cinco puntas de nuevo diseño. En el interior, un habitáculo espacioso y sofisticado revela que este coche ha sido diseñado para el mundo de hoy. El Mazda CX-5 ofrece nuevas cotas de comodidad y flexibilidad, con soluciones innovadoras e inteligentes, como el sistema Karakuri de asiento trasero abatible en tres secciones 4:2:4, o un sistema de información y entretenimiento altamente intuitivo. 

Los prominentes pasos de rueda traseros y las afiladas superficies del portón trasero recalcan aún más si cabe la forma elegante y sólida del Mazda CX-5, diferenciándolo de la imagen típica de un SUV.

Exterior:

Forma y funcionalidad en armonía, los ingenieros querían conseguir un diseño deportivo e impresionante con el mejor equilibrio posible entre forma y función, por supuesto sin olvidar las prestaciones. De ahí que combinaran todo lo que se espera de un SUV deportivo –una apariencia activa y potente– con el diseño dinámico y emocional característico de Mazda.

El atractivo del Mazda CX-5 empieza con el sólido aspecto de su frontal y los prominentes pasos de rueda. La nueva parrilla, que se extiende hasta los grupos ópticos, presenta un motivo alado que simboliza la fuerza y la profundidad del lenguaje de diseño KODO. Al mismo tiempo, la parrilla inferior trapezoidal contribuye a la imagen sólida del vehículo y centra la atención en la sección delantera. Los prominentes pasos de rueda traseros y las afiladas superficies del portón trasero recalcan aún más si cabe la forma elegante y sólida del Mazda CX-5, diferenciándolo de la imagen típica de un SUV. 

El alerón trasero no solo tiene un aspecto deportivo, sino que también mejora la aerodinámica. Los paragolpes también contribuyen a las prestaciones: están fabricados en un material de resina especial, que los hace tan rígidos como los paragolpes convencionales, pero un 20% más ligeros. Y hasta los grupos ópticos traseros, en forma de ala como los delanteros, aportan un toque único, sobre todo cuando se encienden por la noche. 

 

Interior:

El conductor como centro de atención. Por dentro, Mazda ha organizado un habitáculo orientado al conductor, con una estética sólida y madura que refleja la fuerza y la robustez exterior del Mazda CX-5. Los asientos tienen una nueva ergonomía mejorada. De una sólida sencillez, presentan un aspecto deportivo, proporcionan un agarre lateral y longitudinal excepcional, junto a un apoyo lumbar y a una sujeción de los muslos mejor que nunca, pero sin sacrificar en absoluto el confort del conductor y de los pasajeros, incluso en desplazamientos largos. Gracias al uso de nuevos materiales y a una nueva estructura, también son más ligeros.

Desde el volante, que transmite sensación de ligereza y facilidad de manejo, hasta los sistemas de control (incluidos los mandos del volante, los botones del salpicadero y el HMI commander para el sistema de información y entretenimiento), cada componente ha sido diseñado para transmitir una sensación uniforme en todo el habitáculo. Al mismo tiempo, el cuadro de instrumentos es digno de un SUV robusto, si bien es cierto que hereda su forma del legendario roadster Mazda MX-5. 

En cuanto a la tapicería, el acabado Luxury ofrece de serie tapicería de piel con  costuras bicolor y microperforaciones de un tamaño óptimo para absorber el ruido. Se encuentra disponible en dos colores: negro (que ofrece una apariencia deportiva más purista) y beige (más refinada). Por su parte, el acabado Style ofrece de serie una tapicería de tela negra que acentúa la imagen deportiva y poderosa del Mazda CX-5 (acabado Style). Mazda no se ha olvidado de los pasajeros, que quedan envueltos en una atmósfera segura y seductora, y que comparten con el conductor un acceso sencillo a las funciones no relacionadas con la conducción, como el sistema de sonido Bose® especialmente diseñado para este coche (de serie en el acabado Luxury). 

El maletero del Mazda CX-5 es otro ejemplo de cómo transportar todo tipo de cargas sin que se vea afectado el confort de los pasajeros. Una vez más, el secreto está en adaptarse a las necesidades de manera inteligente con un espacio muy eficiente, en el que se ha prestado atención a todo lo esencial. Se ha elegido una forma cúbica sin irregularidades ni espacios muertos, junto con un portón trasero diseñado para facilitar las operaciones de carga y descarga. Su capacidad del maletero es de las mejores del segmento, con 503 l si se incluye el compartimento inferior, y permite albergar cuatro bolsas de golf o cuatro maletas, con los asientos traseros plegados, el volumen del maletero aumenta hasta los 1620 l contando con el compartimento inferior.  

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Bajo el capó del Mazda CX-5 se esconde uno de los tres motores de cuatro cilindros de alta eficiencia disponibles (dos diésel y un gasolina), asociado a una transmisión de seis velocidades, manual o automática, con tracción a las cuatro ruedas (4WD) o tracción delantera (2WD). Independientemente de la combinación, todos los Mazda CX-5 incorporan el i-stop: el sistema de corte de ralentí único de Mazda, que ahorra combustible y proporciona un arranque más rápido. 

Los motores SKYACTIV racionalizan la combustión interna al máximo. Existen dos versiones del SKYACTIV-D de 2,2 litros: una de acceso que desarrolla 110 kW/150 CV a 4500 rpm y 380 Nm de par en el intervalo de 1800-2600 rpm, y una versión de alta potencia (solo 4WD) que desarrolla 129 kW/175 CV a 4500 rpm y entrega un poderoso par de 420 Nm a 2000 rpm. Unido a la transmisión manual de 6 velocidades SKYACTIV-MT, este último acelera el Mazda CX-5 de 0 a 100 km/h en tan solo 8,8 segundos, con una velocidad máxima de 207 km/h (no disponible en España). Cuando se combina con la caja automática SKYACTIV-Drive, el diésel de 175 CV con tracción total acelera de 0 a 100 en 9,4 segundos y alcanza una velocidad máxima de 204 km/h.  

El Mazda CX-5 con motor SKYACTIV-D de 150 CV y transmisión manual acelera de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos (2WD) o en 9,4 segundos (4WD); la transmisión automática logra acelerar en 10,0 segundos (2WD) o en 10,2 segundos (4WD). Con transmisión manual, la velocidad máxima es de 202 km/h (2WD) y 197 km/h (4WD). Con transmisión automática, la versión 2WD alcanza 198 km/h, frente a 194 km/h de la 4WD. 

No obstante, a pesar de su extraordinario rango de par y sus excelentes prestaciones, los motores SKYACTIV-D son excepcionalmente limpios y austeros. De hecho, las dos versiones cumplen los criterios de emisiones Euro 6 (casi tres años antes de que entren en vigor) sin necesidad de costosos sistemas de postratamiento de los gases de escape. Su secreto radica en una relación de compresión inusualmente baja, un diseño ligero y un turbocompresor de dos etapas que proporciona una presión de sobrealimentación máxima de 2,7 bar, entre otros muchos conceptos inteligentes aplicados a estos motores.

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Si además se añaden hasta nueve ciclos de inyección a través de los piezoinyectores de diez orificios, a una presión máxima de inyección de 2000 bar, el resultado final es un consumo medio de tan solo 4,6 l/100 km (en ciclo combinado para el motor diésel de 150 CV con tracción delantera y cambio manual). Esto se traduce en unas emisiones de CO2 de tan solo 119 g/km: una de las cifras más bajas entre los SUV compactos europeos. Las cifras para los demás Mazda CX-5 con motor SKYACTIV-D de 150 CV son: 5,3 l/100 km y 139 g/km (2WD, cambio automático); 5,2 l/100 km y 136 g/km (4WD, cambio manual); y 5,5 l/100 km y 144 g/km (4WD, cambio automático). Los modelos de 175 CV 4WD consumen 5,2 l/100 km (cambio manual – no disponible en España) y 5,5 l/100 km (cambio automático), con unas emisiones de 136 g/km y 144 g/km, respectivamente. Los ingenieros del motor gasolina SKYACTIV-G también buscaron un diseño ligero que ofreciese más por menos. Y al igual que en el diésel, la relación de compresión es una de las características esenciales del motor de gasolina SKYACTIV-G de 2,0 litros que monta el Mazda CX-5.

Sin embargo, en este caso se trata de una relación extraordinariamente elevada de 14:1 que emplea un nuevo sistema de escape tipo 4-2-1 y pistones especiales, entre otras novedades, para superar las dificultades asociadas a los índices de compresión altos (como, por ejemplo, el autoencendido). En consecuencia, el SKYACTIV-G es un 10% más ligero y presenta una fricción interna considerablemente inferior a la de su antecesor, el motor de 2.0 litros. Además ofrece un mayor par, un menor consumo y un nivel de emisiones más bajo. 

El Mazda CX-5 de gasolina 2WD (solo manual) desarrolla 121 kW/165 CV a 6000 rpm y 210 Nm de par a 4000 rpm, o 118 kW/160 CV y 208 Nm en la versión 4WD al mismo régimen de motor. Esto permite al Mazda CX-5 acelerar de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 200 km/h. Su consumo de 6,0 l/100 km en ciclo combinado se corresponde con unas emisiones de CO2 de 139 g/km, también entre las mejores del segmento, gracias en parte al sistema de inyección directa, que pulveriza el combustible a través de inyectores de seis orificios en un amplio intervalo de presiones, comprendido entre 30 y 200 bar. Por su parte, el Mazda CX-5 4WD acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos (cambio manual) o el 9,6 segundos (cambio automático), con velocidades máxima de 197 y 187 km/h, respectivamente. El consumo de combustible (6,6 l/100 km en ciclo combinado) y las emisiones de CO2 (155 g/km) son las mismas para el motor SKYACTIV-G 4WD, independientemente del tipo de cambio.  

A la hora de transmitir toda esta potencia a las ruedas, Mazda ha optado por dos nuevas y vanguardistas cajas de seis velocidades que mejoran el carácter ya de por sí dinámico del Mazda CX-5: la SKYACTIV-MT manual, de la que ya hemos hablado, y la SKYACTIV-Drive automática.  

Esta última incorpora amplios rangos de bloqueo del convertidor y transmite una sensación directa de conducción, similar a una manual, y combina lo mejor de los distintos tipos de cambios automatizados en una única caja. Su aceleración y cambio, suaves y lineales, se encuentran disponibles para todos los modelos 4WD y para el diésel de 150 CV y 2WD. Por su parte, el cambio SKYACTIV-MT incorpora una palanca ágil de recorridos cortos y traslada la sensación deportiva y directa del roadster Mazda MX-5 al nuevo modelo de la marca. En cualquier caso, ambas transmisiones mejoran la eficacia y sensación del conjunto motriz en su totalidad, con un menor consumo y mayores prestaciones gracias a sus eficientes y ligeros diseños.

 

Seguridad:
El Mazda CX-5, con un habitáculo pensado para el conductor, ha sido concebido para ayudar a evitar accidentes. No obstante, si pese a ello estos se producen, los elementos de seguridad del vehículo reducen su gravedad en la medida de lo posible.
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 El Mazda CX-5 está equipado con la última tecnología en seguridad activa, como el Sistema de asistencia a la frenada en ciudad (Smart City Brake), de serie en toda la gama, y el Sistema de alerta de cambio involuntario de carril (LDW) (opcional), además de estructuras de seguridad pasiva de última generación. Estas comprenden desde la ligera y extremadamente rígida carrocería SKYACTIV-Body hasta distintas innovaciones estructurales de absorción de impactos, pasando por un conjunto de avances de diseño interior desde el capó hasta el maletero. El objetivo de Mazda es conseguir la calificación máxima en las pruebas de impactos de todo el mundo.

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